Rubén Darío
¡Lo fatal!
Dichoso el árbol que apenas sensitivo,
Y más la piedra dura, porque ésa ya no siente,
Pues no hay dolor más grande que la vida conciente.
Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
Y el temor de haber sido y futuro terror,
Y el espanto segur de estar mañana muerto,
Y sufrir por la vida y por la sombra, por
Lo que no conocemos y apenas sospechamos.
Y la carne que tienta con sus frescos racimos,
Y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos.
Y no saber a dónde vamos, ni de donde venimos.
¡Lo fatal!
Dichoso el árbol que apenas sensitivo,
Y más la piedra dura, porque ésa ya no siente,
Pues no hay dolor más grande que la vida conciente.
Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
Y el temor de haber sido y futuro terror,
Y el espanto segur de estar mañana muerto,
Y sufrir por la vida y por la sombra, por
Lo que no conocemos y apenas sospechamos.
Y la carne que tienta con sus frescos racimos,
Y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos.
Y no saber a dónde vamos, ni de donde venimos.



No hay comentarios:
Publicar un comentario